Pantallas táctiles: ¿Qué debemos saber?

Uno de los aspectos más importantes a evaluar a la hora de elegir un dispositivo móvil, es su pantalla.

Hoy en día la gran mayoría de los celulares y las tablets tiene pantalla táctil, la cual presenta muchas ventajas frente a las tradicionales.
Al eliminar el teclado físico, permiten usar el espacio que éste ocupaba para implementar pantallas más grandes, lo que nos permite visualizar textos, navegar por Internet o disfrutar de videojuegos, con mayor comodidad. A su vez habilitan una gran variedad de opciones de apariencia, atajos y gestos, incluyendo la posibilidad de elegir distintos tipos de teclados según nuestro gusto o el lenguaje que estemos utilizando.

¿Qué características técnicas debemos analizar de una pantalla?

Primero es importante conocer los conceptos de resolución y densidad.

La resolución de una pantalla es el número de píxeles que ésta tiene, y se especifica con dos números, que indican la cantidad de píxeles a lo ancho y a lo largo. Cuanto mayor es el número de píxeles, mayor resolución tiene la pantalla.

La densidad de la pantalla se refiere a la cantidad de píxeles que presenta una pantalla en un cuadrado de una pulgada de lado. La sigla en inglés es ppi que viene de “pixel per inch”. Cuanto mayor sea la densidad, mejor nitidez o definición tendrá la imagen en la pantalla.

Es bueno notar que si dos pantallas tienen igual resolución pero son de distinto tamaño, tendrá mayor densidad, y por tanto se verá con mejor calidad, la más pequeña.

Además de la cantidad de píxeles que poseen, las pantallas se diferencian por la tecnología con que están implementadas. Actualmente las dos tecnologías más utilizadas son las LCD y OLED.

LCD: “Liquid crystal display” o pantalla de cristal líquido

Estas pantallas necesitan una luz que las retroalimente para generar los colores, lo que hace que tengan un alto consumo de batería, sobre todo en pantallas grandes. Esta retroiluminación permanente se logra mediante un panel de leds blancos uniformemente distribuidos a lo largo de la pantalla. Las pantallas LCD se caracterizan por lograr colores de gran “exactitud”, una gran gama de grises y blancos “bien blancos”. Dentro de esta tecnología hay dos grandes categorías, TFT e IPS.

Las pantallas TFT LCD (“Thin Film Transistor Liquid Crystal Display”), cuentan con un transistor para prender y apagar cada uno de los píxeles que la componen. Como desventaja, tienen muy acotados ángulos de visión y visibilidad pobre en espacios abiertos. Su principal ventaja es el bajo coste de producción, por lo que suele utilizarse en los dispositivos más económicos.

IPS viene de “In Plane Switching”, y su nombre se refiere a la forma en la que los cristales son eléctricamente alimentados. Estas pantallas tienen dos transistores por cada píxel que la compone. Las IPS son una evolución de las TFT, y tienen como principal ventaja frente a su predecesora un ángulo de visión más ancho, mejor visibilidad en espacios abiertos y un menor consumo de energía. Logran además al ser LCD, una gama de colores muy naturales y realistas, característica que en esta tecnología suele prevalecer a lo largo del tiempo.

OLED:

Otra tecnología comúnmente utilizada es la OLED (organic light emitting diode), que a diferencia de la LCD, basa su principio de funcionamiento en dispositivos electrónicos llamados oleds, que son componentes extremadamente pequeños, finos y muy flexibles. Dentro de la tecnología OLED se encuentran las pantallas AMOLED, PMOLED, Super AMOLED, entre otras. Dentro de las OLED, la tecnología AMOLED (Matriz activa de oleds) es de las más utilizadas en los dispositivos móviles de hoy en día. Su principio de funcionamiento se basa en un conjunto de leds que dan color a cada píxel de forma individual.

Una de las ventajas más importantes de la pantallas OLED es que no necesitan luz para reproducir negros. Es decir que para que un píxel se vea negro, los leds asociados a éste estarán apagados. Esto logra un negro “más negro”, a la vez que un ahorro de batería, y una mayor calidad, contraste y nivel de brillo en la pantalla.

Su principal desventaja es que estas pantallas envejecen más rápido con el tiempo, causando que algunos píxeles puedan “morir”. Además, dependiendo del gusto del usuario, los colores en este tipo de pantallas pueden verse sobresaturados, y a diferencia de los blancos de las LCD, los blancos de estas pantallas pueden verse demasiado amarillentos o grisáceos.